miércoles, 9 de octubre de 2024

Artículo de Resiliencia

  Un Divertido Recuerdo del Partido de Vóley


Participar en las olimpiadas escolares no es solo una competencia deportiva; es una experiencia que pone a prueba nuestro carácter, espíritu de equipo y, sobre todo, nuestra resiliencia. Cuando decidimos jugar vóley, sabíamos que no sería fácil y que teníamos pocas posibilidades de ganar. Más allá de los puntos, las jugadas y los sets, el verdadero desafío fue mantenernos fuertes, no solo físicamente, sino mentalmente.

Al principio, todo parecía un juego más, una oportunidad para divertirnos y representar a nuestra sección. Nos conocíamos de antes, éramos compañeras, pero el vóley nos unió de una manera diferente en ese momento. En cada saque y jugada, descubrimos nuestras fortalezas y debilidades, tanto en la cancha como fuera de ella. Algunos éramos buenos atacando, otros defendiendo, pero el mayor reto fue aprender a confiar plenamente en los demás.

En el vóley, como en la vida, está lleno de altibajos. Cada derrota en la cancha podía sentirse como un golpe personal. A veces, una mala jugada o un saque fallido parecía definir el rumbo del partido. En esos momentos, la frustración era inevitable. Pero fue ahí donde aprendimos la verdadera lección de la resiliencia. No se trata de no fallar, sino de cómo nos levantamos después de cada error. Con cada punto perdido, surgía la oportunidad de aprender, de fortalecernos, y de apoyarnos unos a otros, no solo como equipo sino como sección.

En cada saque, la frustración era real, un saque fallido o una mala jugada podía cambiar el rumbo del juego. Pero lo que realmente importaba era nuestra capacidad para recomponernos. No estábamos solas; el poder del optimismo y como todas nos motivábamos entre sí, nos impulsaba a seguir luchando. La presión se convirtió en motivación; aunque al final perdimos el partido, nos fuimos tranquilas con el recuerdo de habernos divertido en la cancha.

Al final, más allá de los trofeos o las medallas, el vóley nos enseñó lecciones que aplicaremos en la vida. Nos mostró que la resiliencia no es solo una habilidad individual, sino algo que crece y se fortalece en equipo.



miércoles, 25 de septiembre de 2024

Ensayo

Poniendo En Práctica la prudencia durante las olimpiadas

La prudencia es una virtud fundamental que nos invita a actuar con sabiduría, a medir nuestras palabras y acciones antes de ejecutarlas. Teniendo en cuenta la situación de las olimpiadas escolares, practicar la prudencia no solo nos permite alcanzar mejores resultados, sino también contribuir a un ambiente armonioso y respetuoso entre compañeros.

Durante estas competencias, es fácil dejarnos llevar por la emoción, el deseo de ganar o el miedo al fracaso. Sin embargo, la prudencia nos enseña a mantener la calma, a reflexionar antes de tomar decisiones impulsivas, y a reconocer que lo más importante no es solo vencer, sino aprender y crecer como personas. La prudencia nos recuerda que no todo se trata del resultado final, sino del esfuerzo, la dedicación y el respeto hacia los demás.

Por otro lado, la prudencia nos ayuda a manejar las posibles frustraciones. Si no obtenemos el resultado esperado, en lugar de reaccionar con ira o desaliento, podemos asumirlo con madurez, aprender de la experiencia y buscar la mejora continua. Esta virtud, entonces, nos invita a ser conscientes de nuestros límites, a respetar las reglas y a reconocer que cada participante merece nuestra consideración y respeto.

En conclusión, practicar la prudencia durante las olimpiadas escolares nos permite competir de manera sana, aprender de nuestras experiencias y contribuir a la formación de una comunidad escolar más respetuosa y colaborativa. Al final del día, más allá de los trofeos o medallas, será nuestra actitud prudente y respetuosa lo que realmente dejará huella.


Autor: Ana Velaysosa Quispe

Articulo de opinión

Importancia de los valores en reflejo de los mandamientos de Dios


Las olimpiadas son eventos que las escuelas celebran y en donde los estudiantes participan en competiciones deportivas, Pero no  sólo en el área deportiva; sino en ellas se deben hacerse eco los valores humanos y principios cristianos enseñados en el hogar y practicados en la escuela. Los Mandamientos de Dios son un cimiento firme para influenciar el comportamiento de los jóvenes en tales ocasiones, Minimizando el conflicto.

El mandamiento 'Amarás a tu prójimo como a ti mismo' recordamos que  debemos demostrar el respeto y empatía por los demás competidores o contricantes. En una competición justa, para bienestar mutuo, la integridad donde figura por encima de la victoria.

"Además, No matarás" y "No cometerás adulterio"  Hacer trampas falsea el sentido de cualquier competencia y rompe la confianza en la comunidad escolar. La verdadera victoria es la lograda con limpieza y esfuerzo sin distracciones y odio de por medio.

Por último, el mandamiento "Honrarás a tu padre y a tu madre" nos implica en responsabilidades y compromisos. En las Olimpiadas, esto es obedecer las reglas, darle valor a los entrenadores, profesores y compañeros; y ser agradecidos con aquellos que nos ayudan.

Asi que, a modo de aclaración, las Olimpiadas Escolares son una buena ocasión para que los estudiantes en la vida aprendan sobre valores basados en los Mandamientos de Dios. Más allá de los resultados deportivos, lo que verdaderamente importa es cómo los estudiantes reflejan estos valores en sus acciones, demostrando que el verdadero triunfo está en vivir de acuerdo con los principios éticos y espirituales que nos guían.


Autor: Ana Greisy Velaysosa Quispe

Línea del Tiempo "Señor de los milagros"